lunes, septiembre 21, 2009

La formación como pretexto.

Siempre se achaca a las reformas no contar suficientemente con los profesionales, en el caso de la enseñanza no puedo estar más de acuerdo de que trata de un mal endémico, las reformas generan exigencias y los sindicatos parecen más interesados desviarlas y negociar café para todos que en incorporarlas a las mesas de negociación para incentivar nuevos compromisos. La administración ante esta tesitura se encoge de hombros, dice confiar en los profesionales y en la autonomía de los centros, y lo fía todo a unos planes de formación. Y efectivamente, se puede concluir que con el profesorado no se ha contado.

El mismo proceso se ha puesto en marcha en el proyecto de Educación 2.0 que pretende poner un portátil en la mesa de cada alumno.
El primer reproche que se hace a la administración es la ausencia de formación que actuaría de inhabilitante del mismo. Se obvia que precisamente planes formación y cursos de TIC es lo que no han faltado en los últimos veinte años. En la Comunidad Autónoma Vasca tuvimos ya un plan de formación en "cascada" al final de los ochenta, a los que sucedieron iniciativas de mayor envergadura que se han ido sumando hasta hoy; financiadas por la administración educativa, gestionadas a través de sus servicios de formación, instituciones externas o los propios centros que anualmente organizan su propio plan de formación. A esta diversidad hay unir aquellos que provienen de otras fuentes como Trabajo o Función Pública que se ofertan a iniciativa sindical o empresarial. Y como no podía ser menos, Eskola 2.0 en Euskadi viene de la mano plan de formación, específico, adaptado y dimensionado.

Esta insistencia en al formación trata de ocultar otras deficiencias de sistema. La formación debe marcar tendencia y condicionar el proceso, pero hay aspectos previos y otros que paralelos que limitan o potencian el alcance de la misma, que dependen de otro tipo de decisiones, algunas de las cuales deben ser tomadas en los propios centros. Echo de menos dos aspectos que condicionan extraordinariamente la eficacia de la misma:

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La adecuación del perfil del tutor (aquí se empieza por 5º curso de Primaria) para las características del proyecto. La asignación de tutorías es competencia del centro, concretamente del equipo directivo, lo que no exime a la administración educativa de la parte que le corresponde, orientando o fijando prioridades. Se deberían tener en cuenta algunos indicadores favorables, como la trayectoria de uso de la TIC tanto nivel didáctico como personal, la disposición o la estabilidad en el puesto durante el curso.
- El establecimiento de una estructura en el centro para aplicar sistemas de trabajo y formación colaborativa entre el profesorado implicado en la integración de las TIC en el aula. Este equipo debería servir para apoyar la formación y orientar la práctica con estrategias específicas.

Se trata de graduar el nivel de responsabilidad entre los distinto agentes trabajando con coherencia.

Dice la RAE que pretexto es el "motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado".

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2 comentarios:

Josu Orbe dijo...

Me parece muy acertada tu propuesta. Por eso creo que no se debió generalizar el proyecto en un nivel determinado sino promover proyectos en aulas con cierta experiencia de tercer ciclo y ESO.

Miguel L. Vidal dijo...

De ahí, que al final concluya, que siempre se obvia al profesorado. El que ha trabajado en este sentido debería ser tenido en cuenta: un portátil debe ser tan cotidiano como otro material escolar, pero la relevancia depende del uso que de él se haga.