Para las elecciones vasca se creó la "Red para el cambio", no era un red social como entendemos por el término, aunque admitía inscripciones vía web, era más bien un movimiento que se convocaba puntualmente y que tenía como objetivo propiciar un cambio político.
Vista ya con la perspectiva de tres mes tras las elecciones, parece como si diera por amortizada, cumplido el objetivo del cambio de gobierno, condición previa para a la apertura de un nuevo ciclo de regeneración política.
De confirmarse este extremo, si se intenta activar ante una nueva convocatoria electoral, el prolongado silencio la habrá vaciado de contenido y minimizado el efecto respuesta en mayor o menor medida, dependiendo de las expectativas del momento. Sin embargo, la consecuencia que más debería preocupar no sería tanto la dificultad para repetir la fórmula como la perdida de potencial humano. En el caso de la educación, que conformó uno de los grupos más numerosos y comprometidos y con mayor capacidad de movilización, se desperdiciaría un importante activo: capacidad de penetración social, información multidireccional e incluso liderazgo, a tenor del perfil de los integrantes de la misma.
El principal obstáculo para convertir estos grupos en auténticas redes viene de la mano del alto coste, tanto el organizativo como el personal para sus miembros: convocatorias, desplazamientos, comunicaciones etc. Aquí es donde pueden entrar las TIC, con una infraestructura no demasiado compleja se puede convertir un movimiento en red social. Las redes sociales tipo NING reúnen unas características idóneas (puedes hacer búsqueda de las públicas), no en vano es la tecnología utilizada para activistaPse.net, una red social privada de coordinación interna del PSOE para las elecciones europeas.
Pero no basta la tecnología. ¡Si fuera tan sencillo...! El papel de la animación y moderación es imprescindible para que el grupo se active y mantenga la actividad. A lo que habría que unir la escucha, la retroalimentación del grupo por el compromiso de quienes ostentan la responsabilidad de ejercer las políticas, sea de forma directa, puntual o delegada, aunque le buen sentido indica que ninguna fórmula es excluyente y que cada circunstancia requiere la adecuada.
Una apuesta semejante no está exenta de otras dificultades. La principal proviene de la madurez tecnológica, lo que se ha venido en llamar "emigrantes digitales". Más allá de lo que representa el término está la realidad, no se puede seguir con fórmulas obsoletas desde final del siglo pasado. Aunque con toda probabilidad, medidas de este tipo no serían suficientes para acercar a las generaciones más jóvenes a los partidos, si se produciría una aproximación al entorno comunicativo de "los nativos digitales".
Esto viene a ser la Política 2.0, utilizar recursos que generan sinergias, estructuran corrientes de opinión y de inmediatez informativa, donde el individuo se integra con su propio perfil y se convierte en protagonista dentro del grupo o subgrupos. Los partidos y las instituciones disponen así de nuevas fuentes de información colaborativa, bancos de ideas, a la vez que pueden ejercer liderazgo sobre importantes activos sociales. Un nueva forma de compromiso que también integra a la militancia en grupos amplios, donde cobra una nueva dimensión y retoma y actualiza su sentido original.
Concluyendo desde el mundo educativo, los cambios importantes que caracterizan un sistema no se dan de espaldas a los profesionales de la educación, sin embargo no surgen de sus últimos ejecutores, nunca surgieron, en tal caso de las corrientes de pensamiento y de los movimientos sociales que las sustentan, y más directamente de quienes detentan los ámbitos de decisión (si quienes tienen que planificar, no lo hacen, díganme...). Abrir la política a la participación modulada es abrir la sociedad al cambio.
Actualización: Táctica y estrategia 2.0
La estratega de la campaña de Internet de Obama analiza el éxito cosechado - La clave: comunicar en la Red para influir en la calle.
Rahaf Harfoush
Las 7 reglas de participación (de Rahaf Harfoush)
Suscríbete