Sin embargo, en el Metro, camino del hotel me dio tiempo a bostezar y recordé los relatos cortos "Cuentos para esperar en los semáforos" de Aster Navas, al que debo un post en esta bitácora desde Edublogs de Getxo, donde se distribuyó el libro en la carpeta del encuentro. No son bostezos sino efecto "dominó" lo que se necesita para conseguir la masa crítica que permita un cambio en el sistema.
Dejo una muestra de este excelente libro.
DOMINÓ
El tipo del andén bostezó. La mujer lo vio desde el vagón y no pudo reprimir otro bostezo que viajó por todo el convoy rebotando de boca en boca.
Una niña de trenzas lo apeó por fin en Embajadores y se lo contagió a un mantero con el que alcanzó la calle.
Allí el bostezo se subió a un motocicleta, enfiló la avenida y se repartió a derecha e izquierda en un semáforo.
A mí me ha atrapado sentado con Marisa en esta terraza.
Te aburres conmigo -me ha dicho, enfadada, y se ha perdido calle abajo.
Hacia Embajadores.
En fin.

1 comentario:
Gracias, Miguel.
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